Boletín No. 15 Bogotá, 26 de abril de 2017. Un importante avance en materia de transparencia registró el ente de control en la última medición realizada por la ONG Transparencia por Colombia, que la ubicó en el segundo puesto entre las contralorías del país. En el registro del año 2014, la contraloría de Cundinamarca presentaba un índice de 57.2 que la catalogaba como de riesgo alto; con las nuevas cifras reveladas hoy, se posiciona en el área riesgo moderado con un 87,0.

Para la directora de Producción de Conocimiento de Transparencia por Colombia, Marcela Restrepo Hung, este repunte debe considerarse como una buena noticia para la sociedad, y resaltó que en el promedio las contralorías también hicieron mejoras al subir sus índices en 5 puntos.

Estos son las cinco primeras contralorías: Huila, con 87.05; Cundinamarca, con 87.02; Risaralda, 80.14; Quindío, 78.86, y Cauca75.48 Consulte más información: https://transparenciacolombia.org.co/

Por su parte, el director ejecutivo de Transparencia por Colombia, Gerardo Andrés Hernández, expresó que este es un ejemplo y un reconocimiento a la voluntad y a la disposición de poner en marcha acciones concretas que la ciudadanía espera. Al mismo tiempo hizo un llamado a las contralorías territoriales para que se esfuercen en el propósito de ser cada día más transparentes, “el reto es llegar al nivel bajo de riesgo, lo que implica ser más exigentes, aplicar ciertas medidas en el relacionamiento interno y con la ciudadanía, en la visibilidad, en la rendición de cuentas, entra otras”, puntualizó.      

Así mismo, el contralor de Cundinamarca, Ricardo López Arévalo, expresó que estos resultados demuestran que el control fiscal territorial si se puede cumplir. Y que como lo prometimos estamos dejando huella.

Reiteró que es fundamental la articulación de los órganos de vigilancia para alcanzar los resultados que reclaman los ciudadanos. De esta manera hizo un llamado a la contraloría general para trabajar unidos en el fortalecimiento de la gestión y transparencia en estos entes de vigilancia.

“Un contralor no puede ser sordo, ciego ni mudo ante actos de corrupción”, por esa razón reclamó que se tenga en cuenta herramientas preventivas, como los anteriores controles de advertencias y no tener que esperar para aplicar un control posterior y selectivo, cuando ya no haya nade que hacer frente a los hechos de corrupción.

 

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